martes, 23 de febrero de 2010

La niña de Kafka

Por: Fortuna Lago - 22:13

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La que sigue de Kafka es, sin lugar a dudas, mi anécdota favorita. Ocurrió en Berlín, en el parque Steglitz, durante la etapa que el escritor compartió allí con su último amor, Dora. Voy a dejar que lo cuente Kathi Diamant, que la recoge magistralmente en su libro "Dora Diamant. El último amor de Kafka", con palabras de la propia Dora. Transcribo a continuación algunos párrafos:
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Un día, mientras paseaban por el pequeño parque de un barrio, vieron que una niñita lloraba. Contaba Dora que la criatura "parecía estar completamente desesperada, así que le hablamos. Franz le preguntó qué le pasaba y entonces nos enteramos de que había perdido su muñeca. Enseguida se inventó él una historia lo bastante plausible para explicar la desaparición de la muñeca: 'Tu muñeca se ha ido sencillamente de viaje - le dijo -. Lo sé porque me ha escrito una carta.' La niñita se mostró un tanto suspicaz: '¿La llevas contigo?' 'No, la dejé en casa por error, pero la traeré mañana.'
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Intrigada, la niñita olvidó qué era lo que tanto la había apenado. Franz fue a casa de inmediato y se puso a escribir la carta. Lo hizo con la misma seriedad con que escribía uno de sus trabajos y en el mismo estado de tensión que siempre tenía cuando se sentaba a su mesa, incluso cuando escribía una postal. Era un trabajo en serio, tan esencial como cualquiera de sus escritos, porque la niña no debía ser engañada, sino tranquilizada de verdad, por lo cual la mentira debía transformarse en la verdad de la realidad por medio de la verdad de la ficción.
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Al día siguiente fue con la carta en busca de la niñita, que lo esperaba en el parque. Como no sabía leer, él se la leyó en voz alta. La muñeca declaraba que se había cansado de vivir todo el tiempo con la misma familia y expresaba su deseo de un cambio de aire; en suma, de apartarse un poco de ella..., la niñita a la que amaba, pero de quien no tenía más remedio que separarse. La muñeca le prometía que le escribiría todos los días, lo que de hecho hizo Kafka, relatándole en cada carta diaria nuevas aventuras que cambiaban con rapidez, de acuerdo con el ritmo especial de la vida de las muñecas. Pasados unos días, la niñita había olvidado la pérdida de su juguete real y no pensaba más que en la ficción que se le había ofrecido a cambio.
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Franz escribía cada frase poniendo atención especial en el detalle y con una precisión llena de humor que hacían que la situación fuera totalmente aceptable. La muñeca creció, fue al colegio y conoció a otras personas. Seguía asegurándole a la niñita que la quería y hacía alusión a la complejidad de su vida, a sus obligaciones, a otros intereses, que de momento no le permitían volver a vivir con ella. Con ello se invitaba a la niñita a reflexionar y prepararla para la inevitable renuncia. El juego duró al menos tres semanas. A Franz lo desanimaba mucho la idea de tener que ponerle fin a la historia, porque el final debía ser exactamente correcto. Debía poner orden en el desorden creado en torno a la pérdida de la muñeca. Franz dedicó mucho tiempo a la conclusión que daría a la historia y por fin se decidió por casar a la muñeca. Así, describió al joven, el compromiso, los preparativos de la boda en el campo y después, con gran detalle, la casa de la joven pareja: 'Lo entenderás - decía la muñeca a la niñita -. Debemos dejar de vernos para siempre.'Franz había resuelto el conflicto de una criatura mediante el arte, el mejor método que poseía para poner orden en el mundo."
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La historia de Dora sobre Kafka y la muñeca, que repitió muchos años después a amigos y biógrafos de Kafka, era, en palabras de su traductor inglés, "una simple, perfecta y verdadera historia de Kafka. En ella, Kafka el hombre y Kafka el escritor parecen fundirse dichosamente en armonía". La historia, que fue publicada por primera vez en 1952 en francés, se tradujo al inglés en 1984. En años recientes, distinguidos conocedores de Kafka procedentes de Holanda y Estados Unidos, interesados en encontrar a la niñita del parque de Steglitz, realizaron dos búsquedas por separado en Berlín. De estar aún viva, la niñita debía ser ya una señora muy anciana que quizá hubiera guardado las cartas de su niñez, escritas por su muñeca. Pese a los artículos publicados en varios periódicos de Berlín - uno de los cuales lleva por título "¿A quién encontró Kafka en el parque?" - no se ha producido todavía ningún hallazgo.
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Kathi Diamant. Dora Diamant, el último amor de Kafka.








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3 comentarios:

  1. A mí también me encantaría leer las cartas de la muñeca :) Una historia muy tierna. No sé porque la gente tiene tanto miedo de leer a Kafka, yo leí "La metamorfosis" y me encantó. En mi lista de pendientes está "El proceso", que muchos dicen que es su mejor obra.

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  2. ¿Y de dónde sacas tantas anécdotas?, ¿de biografías? Me llama mucho la atención ese tipo de curiosidades literarias.

    Me gusta leer a los grandes iconos de la literatura, pero aún tengo una lista interminable de pendientes: Dumas,Twain,Verne... y mil más ¡Queda tanto por leer!

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  3. De las biografías, sí, porque Internet parece que tiene mucha información pero la mayoría es poco extensa y no profundiza nada. En el caso de Kafka leí la biografía de Dora Diamant, su último amor, y entre las anécdotas que contaba estaba esta de la entrada. Otra que tengo pendiente de leer sobre Kafka es la que escribió su mejor amigo, Max Brod. Te paso los enlaces de ambos libros:

    http://www.amazon.es/Dora-Diamant-Kathi/dp/8477652287/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1355390345&sr=8-1

    http://www.amazon.es/Franz-Kafka-Passigli-narrativa-Brod/dp/8836811361/ref=sr_1_1?s=books&ie=UTF8&qid=1355390761&sr=1-1

    P.D.:De Dumas, si no lo has leído ya, te recomiendo Los Tres Mosqueteros, es una delicia. Además, tiene segunda, tercera y cuarta parte (Veinte años después, Diez años después y el Vizconde de Bragelone) que no se suelen contar en las películas. Un abrazo.

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